Ya no haces dieta… pero sigues pensando en comida todo el día. ¿Y si la restricción sigue ahí?

Ya no haces dieta… pero sigues pensando en comida todo el día. ¿Y si la restricción sigue ahí?

Lo que pensábamos que funcionaría (y por qué no funcionó)

 

Durante años creímos que el problema era la restricción extrema.
Sabíamos que una dieta súper estricta era imposible de mantener (por experiencia propia).

Así que, cuando estudiábamos dietética, lo teníamos claro:

  • “Cuando nosotras pongamos dietas, no van a ser restrictivas.
  • Vamos a hacer que la gente coma cosas que le gusten.
  • Entonces no van a tener la sensación de estar a dieta.
  • Por eso esto va a ser efectivo. Por eso va a funcionar a largo plazo.”

Spoiler: no funcionó a largo plazo.

La gente volvía después de haber pasado por nosotras.
Después de ponerles recetas riquísimas.
Después de incluir todas las versiones de pizza fit en sus planificaciones…
Y aun así, al cabo del tiempo, muchas volvían porque habían recuperado peso.

Y ahí supimos que algo no encajaba.

Si les hubiera servido la primera vez, no volverían.
Entonces… ¿qué estaba fallando?

La restricción que no parece restricción

No pautábamos dietas estrictas, pero aún así…

  • Seguíamos restringiendo los hidratos por la noche.
  • Seguíamos limitando cantidades.
  • Seguíamos diciendo (aunque fuera sin palabras) que había alimentos buenos y malos.
  • Seguíamos buscando la versión “saludable” de lo que de verdad te querías comer.

Seguía habiendo control, miedo y culpa.

La nueva tendencia (que nosotras ya vivimos hace años)

Hoy, veo una tendencia por todas partes.

Compañeros, coaches e influencers diciendo que el problema es la restricción.

Y no los culpo.
Nosotras también lo creímos.
Pero hace años que nos dimos cuenta de que el problema no es solo la restricción extrema.
El problema es cualquier tipo de restricción.

 

También la que está socialmente normalizada.

También la que se te cuela en frases como:

 

“No está prohibido… pero mejor no abuses.”
“Yo también me doy mis caprichos… pero solo los fines de semana.”
“Puedes comer pasta, pero solo si vas a hacer ejercicio después.”

“Te he hecho una pizza saludable para que no tengas remordimientos.”

Durante un tiempo, creímos que habíamos fallado nosotras

Que teníamos que aprender más, formarnos más.
Y así lo hicimos.

Desde 2017 llevamos en ensayo y error.
Tuvimos que desaprender muchas cosas, analizar paso a paso qué nos había funcionado a nosotras.

Lo que hoy sabemos

Gracias a eso, hoy sabemos que la solución pasa por:

✔️ Detectar el patrón alimentario que te hace repetir el bucle.
✔️ Romper reglas invisibles y desaprender creencias sobre la alimentación.
✔️ Tener una estructura flexible que te aporte saciedad.
✔️ Darse permiso incondicional para comer y reconectar con tus señales de hambre y saciedad.

Todo esto es la base de nuestra metodología

Y si alguna vez has sentido que ya no haces dieta… pero sigues pensando en comida todo el día… es posible que la restricción siga ahí.

Estamos cocinando algo muy potente para después del verano.
Un espacio grupal donde por fin podrás salir de ese bucle sin volver a hacer otra dieta disfrazada.


Si quieres ser de las primeras en enterarte
apúntate ya a la lista de espera y te avisaremos cuando abramos plazas:

¿Por qué no puedo parar de comer por la tarde? Descubre la raíz de tus atracones y cómo empezar a solucionarlo

¿Por qué no puedo parar de comer por la tarde?
Descubre la raíz de tus atracones y cómo empezar a solucionarlo

Empiezas el día con toda la intención de hacerlo bien: un desayuno saludable, un snack de media mañana ligero… y de repente, llega la tarde. Abres la nevera, buscando ese “algo” que calme la sensación de vacío o ansiedad que ha empezado a crecer en ti. Primero, es un trozo de chocolate. Luego, un puñado de galletas. Y antes de darte cuenta, sientes que has perdido el control.

Después llega la culpa: “Otra vez lo he hecho… ¿Por qué no puedo controlarme?”

 

Pero, ¿sabes qué? No se trata de falta de fuerza de voluntad. Hay razones más profundas detrás de este comportamiento, y entenderlas es el primer paso para liberarte del ciclo. Y no, no necesitas castigarte. Hay otra forma de relacionarte con la comida.

1. El hambre que no solo viene del estómago

Lo primero que tienes que saber es que este tipo de atracones no ocurren porque “seas débil” o “no tengas autocontrol”. Hay diferentes tipos de hambre que se entrelazan y hacen que pierdas el control:

  • El hambre física: Si no estás comiendo lo suficiente o de forma balanceada a lo largo del día, tu cuerpo llega a la tarde “vacío” y desesperado por energía. Es normal que busque alimentos ricos en azúcar o grasas: tu cerebro los asocia con energía rápida y placer.
  • El hambre emocional: La tarde suele ser el momento donde acumulamos todo el cansancio, el estrés y las emociones del día. A veces, lo que realmente buscamos no es comida, sino una forma de calmar la mente o sentirnos reconfortadas.
  • Hábitos alimenticios desequilibrados: Saltarse comidas, desayunar de forma insuficiente o evitar ciertos grupos de alimentos pueden desencadenar este descontrol.

💡 Haz una pausa y pregúntate: ¿Estoy realmente hambrienta, o estoy buscando alivio para una emoción que no he gestionado hoy? Este pequeño ejercicio de autoconciencia es clave para entender la raíz de lo que te pasa.

2. No se trata de perfección ni de fuerza de voluntad.

 

 

Nos han hecho creer que para “comer bien” hay que tener disciplina, evitar los alimentos “prohibidos” y ser perfectas. Pero esa idea es parte del problema. Cuanto más te restringes, más ansia tendrás por lo que crees que no puedes comer. Y cuando finalmente cedes, es como si el cuerpo dijera: “Aprovecha ahora, porque mañana volvemos a las restricciones.”

¿Y si cambiamos el enfoque? En lugar de intentar controlar la comida, aprende a escucharte y a hacer las paces con ella. No necesitas “ganarte” los alimentos ni castigarte por comerlos. Lo que necesitas es cambiar la conversación interna.

3. Cómo empezar a romper el ciclo de los atracones

 

Pequeños cambios pueden marcar la diferencia. Aquí te dejo tres pasos iniciales:

1.-Haz una revisión amorosa de tus comidas:

No te enfoques en contar calorías ni en comer menos. En lugar de eso, asegúrate de que estás comiendo lo suficiente y de forma equlibrada. Un desayuno completo y una comida nutritiva te ayudarán a mantener estables tus niveles de energía.

 

Muchas veces, los atracones no ocurren por falta de fuerza de voluntad, sino porque llegamos al final del día sin haber comido lo suficiente o de forma equilibrada. La falta de planificación nos lleva a elegir lo primero que encontramos.

2.-Cambia la conversación interna:

La próxima vez que tengas un atracón, observa cómo te hablas a ti misma. ¿Te criticas o te muestras compasión? No te castigues por lo que ha pasado. Piensa: “Estoy aprendiendo, y este es solo un paso más en mi camino.”

 

3.- Escucha las señales de tu cuerpo:
Aprende a diferenciar entre el hambre física y el hambre emocional. Antes de comer, hazte estas preguntas:

  • ¿Hace más de 3 o 4 horas que comí por última vez? (Si es así, puede ser hambre física).
  • ¿Estoy buscando un alimento específico, como chocolate o snacks? (Esto puede ser hambre emocional).
  • ¿Cómo me siento en este momento? (Cansada, estresada, sola, aburrida…).

Y si te das cuenta de que es hambre emocional, prueba a hacer una pausa y darte 5 minutos antes de decidir si comer o no. A veces, ese espacio puede marcar la diferencia.

4. Deja la culpa atrás y actúa desde el amor.

Lo más importante que quiero que recuerdes es esto: no necesitas ser perfecta para estar bien. Soltar la culpa es el primer paso para romper este ciclo. No pasa nada si un día tienes un atracón; no te define ni significa que hayas fallado. Lo que importa es cómo decides tratarte después.

¿Y si empiezas a tratarte con el mismo cariño que mostrarías a alguien a quien amas?

5. Da el primer paso hacia una relación sana con la comida.

 

 

Entender lo que te pasa es solo el inicio, pero el verdadero cambio ocurre cuando te permites pedir ayuda y explorar soluciones a tu medida. No tienes que hacerlo sola.

 

Si sientes que el caos del día a día te está afectando y quieres aprender a comer de forma práctica y sin estrés, únete a nuestro taller presencial ‘Platos Saludables para gente sin tiempo’.

Descubre cómo hacer comidas equilibradas en poco tiempo y sin complicarte la vida. 👉 Reserva tu plaza aquí y empieza a cuidarte de verdad.

Conclusión

Romper con los atracones no es cuestión de disciplina, sino de escuchar a tu cuerpo, entender tus emociones y tratarte con amor. No necesitas perseguir la perfección ni vivir en constante lucha con la comida.

Todo empieza cuando decides soltar esa taza hirviendo y darte permiso para cuidarte desde el amor.

“Cuando te quieres de verdad, empiezas a actuar en tu propio favor, no en tu contra.”


Por qué las dietas no funcionan: La ciencia detrás del fracaso de las soluciones rápidas

Por qué las dietas no funcionan: La ciencia detrás del fracaso de las soluciones rápidas.

¿Cuántas veces has intentado seguir una dieta, convencida de que era la respuesta para perder peso y mejorar tu salud?
Es fácil creerlo. La industria de las dietas nos vende la idea de que controlar lo que comemos es la solución mágica a todos nuestros problemas. Pero ¿y si te dijera que la ciencia demuestra lo contrario? Que las dietas no solo fallan a largo plazo, sino que pueden ser perjudiciales para tu salud física y emocional.

 

Esto no es una opinión. Es lo que los estudios científicos han revelado una y otra vez. Hoy quiero contarte por qué las dietas no funcionan y qué alternativas sí pueden ayudarte a construir una relación más sana con la comida y contigo misma.

1. Las dietas prometen resultados, pero no los cumplen.

Cuando empiezas una dieta, los primeros resultados suelen parecer prometedores. Puede que pierdas peso en las primeras semanas, lo que refuerza la idea de que estás haciendo “lo correcto”. Sin embargo, estos resultados son engañosos. Según un estudio publicado en American Psychologist, el 95% de las personas que pierden peso con dietas recuperan todo lo perdido (y muchas veces más) en un plazo de 1 a 5 años.

¿Por qué ocurre esto?

 

Porque las dietas están diseñadas para fallar. Cuando reduces drásticamente la ingesta de calorías, tu cuerpo entra en “modo ahorro”. Esto significa que tu metabolismo se ralentiza, quemas menos energía en reposo y empiezas a sentir más hambre. Este proceso, aunque frustrante, es una respuesta natural de tu cuerpo que intenta protegerte de lo que percibe como una amenaza: la restricción calórica.

2. No hay mejoras significativas en la salud.

Un argumento común a favor de las dietas es que no solo te ayudan a perder peso, sino que mejoran tu salud. Sin embargo, la evidencia científica no respalda esta idea a largo plazo. Aunque al principio puede haber una leve mejora en indicadores como la presión arterial o el colesterol, estas mejoras desaparecen con el tiempo, especialmente si el peso perdido se recupera.

 

El estudio también señala que los ciclos de pérdida y recuperación de peso (conocidos como efecto yo-yo) no solo no benefician a la salud, sino que aumentan el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y problemas metabólicos. En otras palabras, hacer dieta de forma repetida puede ser más perjudicial que mantener un peso estable, incluso si este está por encima de lo que consideramos “ideal”.

3. Las dietas dañan la relación con la comida.

 

Más allá de lo físico, las dietas tienen un impacto profundo en nuestra relación con la comida y con nosotras mismas. Al etiquetar alimentos como “buenos” o “malos”, las dietas nos enseñan a temer la comida en lugar de disfrutarla. Esto puede llevar a un ciclo de obsesión, culpa y frustración.


Recuerdo que era un verdadero coñazo medir y pesar cada alimento a la hora de comer o pasar horas metiendo datos en un app para contar calorías y ver si tenía derecho a un plátano o no aunque me estuviera muriendo de hambre. Vivir así era agotador y nos llevó al borde de un TCA, obsesionadas por la comida y por las calorías. Cada vez que comía algún alimento “prohibido” me sentía mal y me invadía la culpa y el remordimiento. Me hablaba fatal en plan: “Si es que no tienes fuerza de voluntad, nunca lo vas a conseguir”. Con el tiempo me dí cuenta de que no fallaba yo, si no el planteamiento de las dietas. No se trata de comer menos, sino de aprender a escuchar tu cuerpo y darle lo que realmente necesita y respetar como te sientes.


El estudio lo deja claro: las personas que siguen dietas restrictivas reportan un aumento en los niveles de estrés, frustración y comportamientos desordenados relacionados con la alimentación. Este enfoque no solo no funciona, sino que nos aleja aún más de una relación saludable con la comida.

4. ¿Qué funciona en lugar de las dietas?.

Si las dietas no son la solución, ¿qué lo es?

La ciencia también tiene la respuesta: los enfoques que no se centran en la pérdida de peso, sino en mejorar la salud general, tienen mejores resultados.

Intervenciones como la alimentación consciente, el ejercicio regular y el manejo del estrés han demostrado ser más efectivas y sostenibles.

Imagina poder comer sin miedo ni culpa. Aprender a escuchar a tu cuerpo y darle lo que realmente necesita, sin obsesionarte con la báscula. Esto es posible, y no requiere sacrificios extremos ni restricciones. Requiere, en cambio, un cambio de enfoque: dejar de luchar contra tu cuerpo y empezar a cuidarlo desde el respeto y la compasión.

5. Conclusión.

Las dietas te prometen resultados rápidos, pero a largo plazo, lo que realmente necesitas es un cambio profundo y sostenible.

La solución no está en cortar calorías ni en demonizar alimentos. Está en construir una relación positiva con la comida y contigo misma.


Fuente: Journal of the American Dietetic Association


¿Estás lista para dejar atrás el ciclo de las dietas y empezar a cuidar tu salud de una forma que realmente funcione? Si quieres dar el primer paso hacia una relación más libre y consciente con la comida, podemos acompañarte en el camino.


Es hora de decir adiós a las dietas y empezar a disfrutar de una alimentación que cuide de ti. ¿Te gustaría aprender más sobre cómo mejorar tu relación con la comida? Reserva tu primera consulta gratuita.

 

Dejar atrás el ‘tengo que’: Cómo elegir lo que realmente quiero en mi relación con la comida.

Dejar atrás el "tengo que": Cómo elegir lo que realmente quiero en mi relación con la comida.

Ayer en clase de meditación me surgió otra idea, normalmente suelen ser pensamientos o cosas que me preocupan o que afectan a mi vida. Esta vez surgió la idea de abandonar los “tengo que” o “deberías” y empezar a cambiarlos por “quiero”.

Se que suena un poco utópico y que al principio va a ser difícil porque a nuestro cerebro no le gustan los cambios. Pero creo que con el tiempo será un cambio súper positivo. Porque ya no me moveré desde la autoexigencia y el perfeccionismo extremo sino que me pararé a pensar si esa acción está alineada con mis valores y mi propósito. 

 

¿Qué tiene que ver esto con la alimentación?

Pues aunque no lo parezca también se puede aplicar al mundo de la nutrición. 
¿Cuántas veces te has pillado a ti misma pensando cosas como?

  • Tengo que comer más sano 
  • Tengo que empezar ya una dieta 
  • Tengo que dejar de comer dulces.
  • Tengo que dejar de picar entre horas
  • Tengo que probar el ayuno intermitente
  • Tengo que evitar los carbohidratos.
  • Tengo que compensar lo que comí ayer.

Y así un largo etcétera …  

Hacemos caso a normas que vienen de fuera y perdemos de vista lo más importante: ¿qué quiero yo? ¿Qué me haría sentir bien realmente? 

La diferencia entre el 'tengo que' y el 'quiero'

El “tengo que”  está lleno de presión externa: dietas, expectativas sociales, culpa.

El “quiero” parte de la conexión contigo misma: tus necesidades, deseos y objetivos reales.

Cómo te sentirías si en lugar de decirte a ti misma “tengo que comer más sano” lo cambiaras por “Quiero comer más sano porque me hace sentir con más energía y de buen humor” 

Si has hecho dieta toda tu vida has interiorizado una lista de deberes y prohibiciones que no son tuyas: ‘Tengo que evitar el pan’, ‘Tengo que contar calorías.’
Pero, ¿y si empezaras a preguntarte qué es lo que realmente quieres? Este pequeño cambio puede abrirte las puertas a una relación más libre y auténtica con la comida.

 

Un ejemplo para reflexionar:

Antes: “Tengo que comer menos chocolate porque es malo para mí.”

Después: “Quiero disfrutar de un trozo de chocolate cuando lo desee porque me encanta y no quiero sentir culpa al hacerlo.”

Razón: Este cambio no solo elimina la presión, sino que devuelve el control y te ayuda a establecer una relación de disfrute con la comida.

 

Puedes hacer tu lista de “tengo que” y empezar a reformularlos y cambiarlos por “quiero”

¿Por dónde empezar?

El camino hacia el “quiero” es también un camino hacia escucharte, cuidarte y dejar de vivir bajo las reglas de otros. Empieza hoy, no con grandes cambios, sino con pequeños momentos de conexión contigo misma. Descubrirás que en el “quiero” hay libertad y amor propio. 

 

 

Soltar la obsesión por el peso ideal y aprender a ser feliz

«Soltar la obsesión por el peso ideal y aprender a ser feliz»

¿Por qué nos cuesta soltar ciertas ideas?

 

Ayer en clase de meditación hablamos sobre los apegos, cómo a veces nos aferramos a una idea con tanta fuerza que aunque nos estemos haciendo daño la seguimos sosteniendo y no la soltamos. Si en lugar de una idea, un objetivo… fuera una taza con café hirviendo no dudaríamos en soltarla si vemos que nos estamos quemando. Sin embargo, ¿por qué nos cuesta tanto soltar cuándo son cosas que no podemos “tocar”? 

El mito de la felicidad y el peso ideal.

Y en este caso me refiero a la idea de que para ser feliz necesito tener un determinado peso, o conseguir usar una talla determinada, porque tengo la creencia de que cuándo consiga eso seré feliz.

Las consecuencias de perseguir la perfección.

Pero mientras tanto me estoy haciendo infeliz a mi misma: 

  • porque no me quiero ni me acepto tal cómo soy
  • porque me estoy obligando a pasar hambre
  • porque me estoy obligando a hacer deporte aunque me encuentre mal ese día porque creo que si no voy a hacer ejercicio no tengo derecho a comer determinados alimentos
  • porque sí como un alimento que me he auto prohibido o considero prohibido me trato fatal y me hablo mal a mi misma: “ves si es que no tienes fuerza de voluntad”  (autocrítica constante)

¿Y si me quiero tal como soy?

 

A lo mejor el planteamiento no es “necesito tener determinado peso o determinada talla para ser feliz o para quererme”, porque con esa idea estás persiguiendo una zanahoria que quizá nunca consigas y entonces? nunca vas a ser feliz? 

Amor propio: un enfoque diferente

Quizá hay que darle la vuelta a la tortilla y pensar: “me quiero tal cómo soy” eso no significa resignación sino que ya te quieres tal y cómo eres y precisamente porque te quieres vas a hacer cosas por ti: 

 

  • Me quiero y por eso decido que quiero aprender a comer para honrar mi cuerpo y no para maltratarlo, ni para modificarlo porque ya es perfecto tal y cómo es
  • Me quiero y por eso voy a hacer una actividad física que me guste (bailar, correr, andar, nadar, ir al gimnasio …)  porque me gusta cómo me siento después pero no cómo un castigo porque creo que he comido demasiado o porque es una manera de ganarme la comida 
  • Me quiero y voy a respetar mi cuerpo y si hoy me encuentro mal no pasa nada si no hago ejercicio. 
  • Me quiero y voy a respetar mis señales de hambre y saciedad y voy a comer si tengo hambre. 

Soltar la taza hirviendo: el camino hacia la libertad

 

Y así cuando lo que te mueve es el amor hacia ti todo fluye sólo porque ya no lo haces intentando conseguir un objetivo sino porque te quieres y cuando quieres a alguien le das lo mejor y quieres cuidarlo y que sea feliz. Pues es igual que hacia otra persona pero hacia ti. 

 

Recuerda, soltar la idea de que necesitas ser diferente para ser feliz no es rendirse, es darte permiso para ser quien eres y para empezar a disfrutar de la vida sin esperar a alcanzar un ideal. ¿Estás lista para soltar esa taza hirviendo? ¿Qué podrías empezar a hacer hoy para demostrarte amor y cuidado?

 

 

Receta para la felicidad: Guía para aumentar la serotonina y combatir la ansiedad.

Receta para la felicidad: Guía para aumentar la serotonina y combatir la ansiedad.

¿Te sientes un poco bajx de energía después de las vacaciones? ️ Es normal experimentar un bajón después de un período de descanso y desconexión, pero ¡no te preocupes! Hay muchas cosas que puedes hacer para recuperar tu bienestar y sentirte feliz nuevamente.

 

¿Qué es la serotonina y por qué es tan importante?

La serotonina es un neurotransmisor conocido como la “hormona de la felicidad” se la llama así porque los niveles altos de serotonina nos producen sensación de bienestar💆🏼‍♀️💆🏻‍♂️, pero no solo se encarga de regular los estados de ánimo. 🤩⠀

También regula el apetito 🍽⠀

El deseo sexual 🥰⠀

Regula el ciclo del sueño 🛌⠀

Y junto a dopamina y noradrenalina participa en los mecanismos que rigen la ansiedad, el miedo, la angustia y la agresividad. 😔😭😡 Entre otras cosas….⠀

Por eso es muy importante mantener los niveles altos de serotonina.

 

6 hábitos para aumentar tus niveles de serotonina:

 

  1. Alimentación equilibrada: Incorpora alimentos ricos en triptófano, un aminoácido precursor de la serotonina, como:
    • Plátanos: Una fuente natural de triptófano y potasio, ideal para un snack saludable.
    • Nueces y semillas: Ricas en magnesio, que ayuda a regular los niveles de serotonina.
    • Pescado azul: Fuente de ácidos grasos omega-3, que favorecen la salud cerebral.
    • Huevos: Contienen triptófano y otros nutrientes esenciales.
    • Legumbres: Una excelente fuente de proteínas vegetales y fibra.
  2. Ejercicio físico regular: La actividad física aumenta la producción de endorfinas y serotonina, mejorando el estado de ánimo y reduciendo el estrés.
  3. Exposición a la luz solar: La luz solar estimula la producción de serotonina, por lo que es importante pasar tiempo al aire libre.
  4. Descanso adecuado: Un sueño reparador es fundamental para que el cuerpo produzca serotonina y se recupere.
  5. Técnicas de relajación: Practica mindfulness, yoga o meditación para reducir el estrés y aumentar los niveles de serotonina.
  6. Conexión social: Rodearte de personas queridas y mantener relaciones sociales saludables es esencial para el bienestar emocional.

6 hábitos que pueden disminuir tus niveles de serotonina:

 

  1. Consumo excesivo de azúcar: Los picos de azúcar en sangre pueden causar cambios bruscos en el estado de ánimo.
  2. Cafeína y alcohol: Estas sustancias pueden alterar el sueño y aumentar la ansiedad.
  3. Sedentarismo: La falta de actividad física puede afectar negativamente la producción de serotonina.
  4. Aislamiento social: La soledad y el aislamiento pueden contribuir a la depresión y la ansiedad.
  5. Estrés crónico: El estrés prolongado agota las reservas de serotonina.
  6. Alimentos procesados: Los alimentos ultraprocesados suelen ser bajos en nutrientes y pueden contribuir a la inflamación, lo que afecta negativamente al estado de ánimo.

Recuerda:

  • La alimentación es una herramienta clave para mejorar tu bienestar emocional, pero no es la única. Combina una dieta equilibrada con ejercicio, descanso y relaciones sociales saludables.
  • Escucha a tu cuerpo: Cada persona es única y lo que funciona para una persona puede no funcionar para otra.
  • Consulta a un profesional: Si experimentas síntomas de ansiedad persistentes, es importante buscar ayuda de un profesional de la salud.

¿Por qué elegir una consulta de nutrición no pesocentrista?

Por qué elegir una consulta de nutrición no pesocentrista

Descubre los beneficios de una alimentación consciente y respetuosa contigo mismx.

Si has ido saltando de dieta en dieta, te restringes, pasas hambre, pierdes peso pero acabas recuperando el peso perdido al volver a tu rutina habitual creo que estarás conmigo en qué “hacer dieta no funciona”. Si estás cansadx de hacer dietas restrictivas y de estar pendiente de un número en la báscula puede interesarte el enfoque no pesocentrista.

Éste puede ayudarte a dar un giro a tu relación con la comida.
El enfoque no pesocentrista es un enfoque diferente, centrado en tu bienestar integral y en ayudarte a construir hábitos alimenticios saludables y sostenibles a largo plazo.

¿Qué es la nutrición no pesocentrista?

A diferencia de las dietas tradicionales que se centran únicamente en la pérdida de peso, la nutrición no pesocentrista se enfoca en mejorar tu salud en general, incluyendo tu bienestar emocional y mental. En lugar de obsesionarnos con los números, nos centramos en ayudarte a desarrollar una relación más saludable y consciente con la comida.

¿Por qué es importante?

Las dietas restrictivas y la obsesión por el peso pueden tener consecuencias negativas para tu salud física y mental, como:

      • Obsesión por la comida: el hecho de llevar una dieta muy restrictiva nos puede llevar a pensar en comida a todas horas, tanto si se tiene hambre como si no. 

      • Fases de control y descontrol con la comida: Si hacemos una dieta muy restrictiva intentaremos controlar mucho lo que consumimos a lo largo de la semana, este control excesivo no se puede sostener a largo plazo lo que puede llevar a momentos de descontrol dónde quieres comer todo lo que te has prohibido anteriormente llevándote a tener un atracón. 

      • Estrés y ansiedad: Al estar pendientes de un número en la báscula nuestras emociones diarias dependerán de si lo que dice ese día la báscula nos gusta o no. 

      • Evitación eventos familiares o sociales: Si piensas que vas a “pecar” o a saltarte la dieta, puede llegar el caso de que incluso evites determinados eventos por miedo a no saber qué comer o no querer “pasarte”  

      • Culpa: Con este tipo de dietas restrictivas se tiende a catalogar los alimentos como “buenos” o “malos” , de manera que cuando comas algún alimento que has catalogado como malo puede que lo comas con culpa o incluso que no lo disfrutes. 

    Y ahora te puedes estar preguntando, si en la consulta no pesocentrista el objetivo no es la pérdida de peso ¿En qué me puede ayudar una dietista no pesocentrista? 

    Pues bien, al margen de la pérdida de peso hay muchos otros objetivos que podemos trabajar en consulta como: 

        • Mejorar tu relación con la comida: Te ayudaremos a liberarte de la culpa y a disfrutar de la comida sin restricciones.

        • Aumentar tu conocimiento sobre nutrición: Te proporcionaremos información clara y práctica para que tomes decisiones informadas.

        • Desarrollar hábitos saludables: Trabajaremos juntxs para crear hábitos alimenticios que se adapten a tu estilo de vida y preferencias.

        • Mejorar tu bienestar general: Una alimentación saludable contribuye a mejorar tu estado de ánimo, energía y calidad de vida

        • Disfrutar de la comida:.La comida es una fuente de placer y disfrute. Te ayudaremos a reconectar con tus sensaciones de hambre y saciedad, y a elegir alimentos que te proporcionen satisfacción. 

        • Empoderamiento y autonomía: Te daremos las herramientas para que tomes el control de tu alimentación.

        • Flexibilidad: Te enseñaremos a disfrutar de la comida en cualquier ocasión sin sentirte culpable.

        • Aceptación corporal: Fomentaremos una imagen corporal positiva y realista.

      Nuestra metodología

          • Escucha activa: Te escucharemos atentamente para comprender tus necesidades y objetivos.

          • Educación nutricional: Te proporcionaremos información clara y práctica sobre nutrición, adaptada a tus necesidades.

          • Coaching nutricional: Te guiaremos y empoderaremos para que tomes las riendas de tu alimentación.

          • Herramientas prácticas: Te daremos herramientas y estrategias para superar los obstáculos y mantenerte motivado.

          • Personalización: Cada persona es única, por lo que adaptaremos nuestro enfoque a tus necesidades individuales.

        ¿Qué puedes esperar de nosotras?

            • Un espacio seguro y libre de juicios.

            • Un enfoque personalizado.

            • Un acompañamiento cercano y empático.

          Conclusión

          En Dietistas², creemos que la alimentación debe ser una fuente de placer y bienestar, no una fuente de estrés. Nuestro enfoque no pesocentrista te permitirá disfrutar de la comida, mejorar tu salud y construir una relación positiva contigo mismox

          Diferencias entre la consulta de nutrición tradicional y la consulta de nutrición no pesocentrista.

          Olvídate de pesar alimentos: guía visual para comer equilibrado sin obsesionarse con las calorías.

          Olvídate de pesar alimentos: Guía visual para comer equilibrado sin obsesionarse con las calorías

          Una de las primeras preguntas que nos hacen nuestros pacientes en consulta es si tendrán que pesar los alimentos, ya que es un obstáculo muy grande para muchas personas.

          Nosotras mismas lo hemos vivido en el pasado, hemos ido de viaje un fin de semana y hemos salido con la báscula de cocina en el bolso.

          Y no, no es necesario.

          Comer de forma intuitiva ayuda a desarrollar una relación más sana con la comida y a escuchar las señales de hambre y saciedad del cuerpo.

          Pero sí aún así te pierdes un poco y quieres saber qué proporciones son recomendables según el tipo de alimento tenemos una guía visual que nos puede servir para hacernos una idea de si estamos calculando bien las porciones que vamos a consumir. 

          Utilizaremos la palma de nuestra mano para calcular la cantidad a consumir de verdura (cómo mínimo, siempre puedes añadir más verdura si te apetece), de proteína y de hidratos de carbono. Ten en cuenta que el tamaño de tu mano no es igual que la de tu pareja o la de tus hijos, de manera que aunque es una guía visual al final se puede personalizar.
          Y no te preocupes por tener que mirar las proporciones a diario, una vez que lo hayas hecho un par de semanas sabrás calcular a ojo y no necesitarás estar pendiente de estas medidas. 

          Algunos beneficios de usar esta guía visual: 

          • Libertad y flexibilidad : Tú decides qué alimentos vas a incluir en tus comidas, teniendo en cuenta tus preferencias, gustos… 
          • Mejora  la relación con la comida:  Al dejar de lado la obsesión por los números, reducirás el estrés y la ansiedad relacionados con la comida. Esto te permitirá disfrutar más de tus comidas y desarrollar una relación más positiva con tu cuerpo.
          • Mayor disfrute de la comida: No tendrás que esperar a un día concreto a la semana para tomar alimentos que te gusten, si no que puedes disfrutar de la comida a diario. 
          • Mayor adherencia a largo plazo: Al ser un método más flexible y adaptable, es más probable que se mantenga en el tiempo.