Ya no haces dieta… pero sigues pensando en comida todo el día. ¿Y si la restricción sigue ahí?

Lo que pensábamos que funcionaría (y por qué no funcionó)

 

Durante años creímos que el problema era la restricción extrema.
Sabíamos que una dieta súper estricta era imposible de mantener (por experiencia propia).

Así que, cuando estudiábamos dietética, lo teníamos claro:

  • “Cuando nosotras pongamos dietas, no van a ser restrictivas.
  • Vamos a hacer que la gente coma cosas que le gusten.
  • Entonces no van a tener la sensación de estar a dieta.
  • Por eso esto va a ser efectivo. Por eso va a funcionar a largo plazo.”

Spoiler: no funcionó a largo plazo.

La gente volvía después de haber pasado por nosotras.
Después de ponerles recetas riquísimas.
Después de incluir todas las versiones de pizza fit en sus planificaciones…
Y aun así, al cabo del tiempo, muchas volvían porque habían recuperado peso.

Y ahí supimos que algo no encajaba.

Si les hubiera servido la primera vez, no volverían.
Entonces… ¿qué estaba fallando?

La restricción que no parece restricción

No pautábamos dietas estrictas, pero aún así…

  • Seguíamos restringiendo los hidratos por la noche.
  • Seguíamos limitando cantidades.
  • Seguíamos diciendo (aunque fuera sin palabras) que había alimentos buenos y malos.
  • Seguíamos buscando la versión “saludable” de lo que de verdad te querías comer.

Seguía habiendo control, miedo y culpa.

La nueva tendencia (que nosotras ya vivimos hace años)

Hoy, veo una tendencia por todas partes.

Compañeros, coaches e influencers diciendo que el problema es la restricción.

Y no los culpo.
Nosotras también lo creímos.
Pero hace años que nos dimos cuenta de que el problema no es solo la restricción extrema.
El problema es cualquier tipo de restricción.

 

También la que está socialmente normalizada.

También la que se te cuela en frases como:

 

“No está prohibido… pero mejor no abuses.”
“Yo también me doy mis caprichos… pero solo los fines de semana.”
“Puedes comer pasta, pero solo si vas a hacer ejercicio después.”

“Te he hecho una pizza saludable para que no tengas remordimientos.”

Durante un tiempo, creímos que habíamos fallado nosotras

Que teníamos que aprender más, formarnos más.
Y así lo hicimos.

Desde 2017 llevamos en ensayo y error.
Tuvimos que desaprender muchas cosas, analizar paso a paso qué nos había funcionado a nosotras.

Lo que hoy sabemos

Gracias a eso, hoy sabemos que la solución pasa por:

✔️ Detectar el patrón alimentario que te hace repetir el bucle.
✔️ Romper reglas invisibles y desaprender creencias sobre la alimentación.
✔️ Tener una estructura flexible que te aporte saciedad.
✔️ Darse permiso incondicional para comer y reconectar con tus señales de hambre y saciedad.

Todo esto es la base de nuestra metodología

Y si alguna vez has sentido que ya no haces dieta… pero sigues pensando en comida todo el día… es posible que la restricción siga ahí.

Estamos cocinando algo muy potente para después del verano.
Un espacio grupal donde por fin podrás salir de ese bucle sin volver a hacer otra dieta disfrazada.


Si quieres ser de las primeras en enterarte
apúntate ya a la lista de espera y te avisaremos cuando abramos plazas: